domingo, 14 de noviembre de 2010

Divagación #3

Soy yo el que habla,
el mismo que ayer cayó,
un venezolano siempre listo a decir lo que otros no (se animan),
a hablar con la verdad y a repeler a las mentiras,
es cossa nostra,
q la mafia amenaza (con palabras) antes de soltar las balas
y una palabra errada (malinterpretada)
no es capaz de salvar ni al alma mas tranquila o mas osada...
pero aniquila esas ganas de vivir y continuar querer seguir viviendo en otra vida,
en otro ciclo,
de ver cosas distintas a través del mismo cristalcito...
y pequeñitos son esos amores que no caminan solos y hay que cargarlos en los pantanos para que no se llenen de lodo,
es que en el odio no hay retorno cuando se miente a los ojso y la verdad es tan relativa como las ganas de la vaca (de ser aburrida) de querer estar en el plato del día llenando las barrigas insaciables de aquellos q a otros castigan y no procuran dar la mano cuando otro pide (ayuda) pa vivir ¿cuanto prefieren ver a otros morir? En vez de dar las sobras que le quedan cuando se van de juerga (fiesta) ... falta conciencia, darse cuenta de que un hombre solo no puede con la naturaleza y que es mejor ir todos juntos a convivir con el ambiente, presente es un momento dado que en un segundo se irá por siempre y volverá como recuerdo,
volverá como alegrías, volverá como llantos, sonrisas y nuevas conquistas ... el presente es eterno futuro (caminante) que camina, ese que viene, pasa y al pasado le da vida; ese pasado que recordado al presente lastima, a este presente convexo y convulso que a la sociedad desestima... que al hombre obliga a seguir negando ayuda, a seguir negando el pan y en su lugar dar monedas duras. Es mucha angustia, saber que el hambre puede matar al alma antes que al cuerpo cuando veo a un niño robar pa' encontrar la calma que le da un estomago lleno (por que) no hay otra forma de aumentar el ego que poder ver en otros lo que yo no estoy sufriendo y da igual que medio mundo (al fin y al cabo) se esté muriendo (de hambre, de frío) si la plata camina siempre por la misma vereda dando a unos felicidad y a otros hastío. Es un cinismo que la felicidad se compre en pesos y el dinero sea el idioma q todos hablan sin cultivar el dialecto.

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